Después de una emergencia pueden aparecer miedo, angustia, tristeza o dificultades para dormir. Reconocer estas reacciones y saber cuándo buscar acompañamiento profesional también hace parte de la recuperación de las personas y las comunidades afectadas.
El impacto emocional también necesita atención
Un terremoto puede dejar consecuencias que van más allá de los daños materiales. El miedo, la incertidumbre y las pérdidas pueden afectar el bienestar emocional de las personas durante los días posteriores. Por eso, la atención de una emergencia también debe considerar la salud mental.
Después de vivir una situación de estas características, es posible experimentar miedo, tristeza, angustia, enojo, culpa o dificultades para dormir. Estas respuestas pueden presentarse tanto en quienes estuvieron directamente expuestos como en personas que siguieron la emergencia a distancia.
Cada persona procesa lo ocurrido de manera diferente. Reconocer las emociones sin juzgarlas permite identificar cuándo se necesita acompañamiento. Conversar con familiares, amigos o personas de confianza puede ayudar a expresar lo sucedido y afrontar progresivamente sus efectos.
Recuperar las rutinas también ayuda
Restablecer actividades cotidianas puede contribuir a recuperar estabilidad después de una emergencia. Mantener horarios de descanso, alimentarse adecuadamente y reservar momentos para desconectarse de la situación son acciones sencillas que pueden favorecer el bienestar durante el proceso de recuperación.
También es recomendable evitar la exposición permanente a imágenes, videos o noticias sobre el terremoto. Mantenerse informado permite conocer las instrucciones oficiales, pero consumir contenidos de manera constante puede incrementar la preocupación, especialmente cuando muestran repetidamente daños, pérdidas o situaciones de angustia.
Niños, niñas y personas mayores requieren especial atención. También quienes hayan perdido familiares, sus viviendas o bienes pueden necesitar un acompañamiento más cercano. Escuchar, brindar tranquilidad y mantener espacios seguros para expresar emociones son formas de apoyar su recuperación.
¿Cuándo es necesario pedir ayuda?
Las reacciones emocionales pueden disminuir progresivamente, pero si el malestar persiste, aumenta o dificulta las actividades cotidianas, es importante buscar apoyo profesional. Recibir orientación permite identificar las necesidades de cada persona y encontrar herramientas para afrontar las consecuencias emocionales de la emergencia.
En Colombia, la Línea 106 de salud mental brinda orientación, escucha y apoyo inicial de manera gratuita, confidencial y disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana. Este servicio constituye una alternativa para quienes necesitan hablar sobre lo que están experimentando.
La recuperación después de un terremoto no consiste únicamente en reconstruir viviendas, infraestructura y espacios públicos. También implica atender las emociones de quienes vivieron la emergencia. Hablar, acompañar y pedir ayuda cuando sea necesario son acciones que pueden hacer parte de ese proceso.
