Con una inversión superior a los $300.000 millones, el Ministerio de Salud busca reducir los tiempos de respuesta en zonas rurales del país.
El Ministerio de Salud y Protección Social formalizó la entrega de 1.035 vehículos de transporte asistencial distribuidos en 647 municipios de los 32 departamentos. Esta medida responde a la necesidad de renovar una flota que, en muchas regiones, supera los diez años de antigüedad sin mantenimiento.
La inversión total para esta adquisición provino de recursos del Presupuesto General de la Nación y transferencias directas a las Empresas Sociales del Estado (ESE). El objetivo principal es garantizar que el traslado de pacientes desde zonas veredales hacia centros hospitalarios urbanos sea seguro, rápido y gratuito.
¿Qué equipamiento técnico incluyen estas unidades?
Del total de la flota entregada, 820 unidades corresponden a ambulancias de Transporte Asistencial Básico (TAB) y 215 a Transporte Asistencial Permanente (TAP) o medicalizadas. Estas últimas cuentan con monitores de signos vitales, desfibriladores externos automáticos, bombas de infusión y equipos de ventilación mecánica para pacientes críticos.
Cada vehículo está equipado con sistemas de oxígeno centralizado, camillas de impacto con anclajes de seguridad y kits especializados para la atención de partos extrahospitalarios. Este equipamiento técnico permite que el personal de salud estabilice al paciente durante recorridos que pueden durar varias horas en carretera.
Impacto en la red hospitalaria y cobertura regional
La distribución de los vehículos se realizó bajo criterios de equidad territorial, priorizando municipios de categorías 5 y 6 con mayores brechas de acceso. Departamentos como Chocó, La Guajira y Putumayo recibieron una asignación especial para fortalecer sus redes públicas de salud, históricamente limitadas por la infraestructura terrestre.
Al integrar estos vehículos, los hospitales locales reducen los costos operativos derivados del alquiler de transporte privado y mejoran su capacidad de remisión. Esto permite que los pacientes de trauma o enfermedades agudas lleguen a centros de alta complejidad en condiciones clínicas aptas para intervenciones quirúrgicas inmediatas.
El programa también contempla un plan de sostenibilidad donde las gobernaciones se comprometen a garantizar el combustible, el mantenimiento preventivo y la contratación de conductores. Este modelo de cofinanciación asegura que las ambulancias permanezcan operativas y no queden inutilizadas por falta de presupuesto para su funcionamiento diario.
Con esta entrega, el Gobierno Nacional busca mitigar la mortalidad evitable asociada a la demora en la atención inicial de emergencias médicas en el campo. La iniciativa representa un paso técnico hacia la modernización de la salud pública, enfocándose en resultados medibles y en la eficiencia operativa.
